2 ene. 2014

Jabón de caléndula, manzanilla y leche materna





    
Jabón-manzanilla-caléndula-leche-materna-marygold-camomile-mother's-milk-soap




Pues antes que nada, feliz Año Nuevo ! Aquí sigo, posteando después del ajetreo de fiestas, y os deseo lo que posteé en mi perfil personal en facebook: espero que sigamos deseando, palpitando, sonriendo recordando, caminando y cayendo, bailando, y, en definitiva sintiendo, con los pies ligeros en medio de las moñigas de la mediocridad, ja, ja!



Cuando empecé a hacer jabones cosméticos, hice una buena tanda de jabones de Castilla con variantes, en los que buscaba cuidar las pieles más sensibles, y de paso todas las demás. Los jabones eran buenos y básicos, a mí ya de por sí, me encantaban, pero me dí cuenta de que mucha gente esperaba más: nos han vendido que para limpiar, se necesita un jabón que haga burbujas, que huela mucho y que tenga colores que evoquen a lo que se supone que lleva, cuando en el 99% de los casos, sólo lleva menos del 0,1% del aloe, o la manzanilla, o lo que se supone que nos va a hacer tanto bien, y que anuncian a bombo y platillo: el resto es petroquímico; en otro post me explayaré al respecto, pero un buen jabón no necesita hacer burbujas (como es el caso de estos jabones, que hacen una espumilla de nada); hay pocos jilados por ahí sueltos que se gasten una pasta en lograr un olor que perdure en sus jabones que no sea fabricado artificialmente (porque los aceites esenciales son caros, extremadamente volátiles y sensibles al contacto con la sosa, y si no se hace una combinación estable con conocimientos de aromaterapia, es una pérdida completa de dinero); y, en cuanto a colores, hay sustancias naturales que logran cambiar el color del jabón, pero también se necesita una cantidad considerable, y al contacto con la sosa en el primer momento del proceso, los colores pueden mutar. Bueno, también están los colorantes sintéticos, pero de ésos no uso, porque entonces no tendría la cara de decir que son naturales, y porque generalmente los colores en el resultado final son estridentes, y eso no va conmigo. En fin, que, con el tiempo y la adquisición de conocimientos, he ido agregando más aceites y mantecas para lograr más burbujas y mezclas más equilibradas, aceites esenciales para añadir aroma y colorantes naturales, pero son, en realidad, innecesarios para hacer un buen jabón.

Jabón-manzanilla-caléndula-leche-materna-marygold-camomile-mother's-milk-soap
Éste, es, pues, un canto a la sencillez y salud. Es un jabón más sencillito que el resto de los que he hecho últimamente, y a propósito: las pieles más sensibles necesitan los cuidados justos y necesarios, sin florituras: sólo un aceite, el maravilloso oliva virgen extra y sin aceites esenciales, ni más color que el que proporcionan las hierbas maceradas en el aceite. La función de una mezcla equilibrada de aceites, es que salga un jabón 10, sacrificando un poco de emoliencia por una limpieza eficaz y burbujas, mayor persitencia de éstas,...;

pero el hecho es que en tiempos modernos, en que no se peca de suciedad, precisamente (generalmente, nos lavamos demasiado, acabando con la flora natural de nuestra piel, que es la primera barrera de defensas, y nuestro órgano más grande), un jabón de toda la vida, como el de Castilla, nos puede ayudar a minimizar/prevenir daños. Otro día os contaré un poco de la historia del jabón, pero, para abreviar, es simplemente el jabón hecho con sólo aceite de oliva virgen extra, que garantiza que es primera prensada en frío, sólo que en este caso, lo he enriquecido con un contundente oleato de manzanilla y caléndula, en frío primero por 40 días, y, haciendo un cambio de hierbas, en caliente, al baño María y fuego mínimo durante tres horas. Además, infusión cargadita de manzanilla y caléndula, y, al final del proceso, algo de mi leche materna, como guinda al pastel.
Los jabones de Castilla son melosos, hidratantes, emoliente hasta el punto de babosete (ésto con todos, pero sobre todo con éstos: dejarlo entre uso y uso en una jabonera con rejilla, para que seque y no se gaste demasiado pronto). Y no es que no limpie, pero no es su función principal, ni mucho menos. A cambio, requetecuida las pieles más sensibles, y todas las demás también, eh? Además, tiene un suavito olor dulzón a manzanilla.
El uso de la caléndula y manzanilla, es para reforzar esta acción protectora, ya que tienen propiedades antiinflamatorias, antihongos y cicatrizantes. Además, la caléndula es un buen antiarrugas, y la manzanilla es relajante. La leche materna, envasada, y congelada al poco de salir y sin un proceso de pasteurización que acaba con buena parte de los nutrientes de la leche al uso, aporta un extra de ácidos grasos de primerísima calidad, proteínas, vitaminas,... nutre y regenera.
Es una bendición para pieles sensibles en general, niños pequeños, embarazadas, y personas con problemas en la piel, como hongos, dermatitis, eccemas, psoriasis, llagas, rosáceas,... y como jabón íntimo en condiciones normales. Aquí hago otro inciso: el equilibrio del PH de la zona íntima es muy delicado, y  conviene no abusar, incluso de jabones suavitos como éste, porque el PH de los jabones siempre es más alcalino: yo tan sólo me lavo con jabón, con flujo abundante (ovulación), y periodo; el resto del tiempo, con agüita clara sólo (a veces también exprimo medio limón y lleno el bidet de agua, para que sea ligeramente más ácido, más cercano al PH de nuestras mucosas bajas), y lo mismo recomiendo a las embarazadas: en esa zona tan inflamada por el peso y retención de líquidos, tan propensa a hongos en esos meses, agua y secarse muy bien, sin abusar del jabón. Aprovecho para comentar que es mejor para la piel no ducharse cada día, a no ser que se sude/uno se ensucie mucho, aunque uno lo haga con un buen jabón como éste. Para mí, que hago ejercicio suave sólo, y de vez en cuando, tipo nadar, ducharme en días alternos es lo que mejor sienta a mi piel.
Como último inciso, si se quiere algo más de espuma en este jabón, se puede restregar la pastilla contra una esponja (preferentemente natural), que después de usar se aclarará bien y se pondrá a secar, si no, se pueden crear hongos. 
Personalmente, son mis favoritos, aunque me entusiasme aprender de y usar otros aceites y mantecas, y entienda que sirvan para equilibrar propiedades, ya que los de Castilla son lo más parecido a un jabón-crema que conozco: nos deja la piel estupenda!
Felices pompitas pequeñitas!

Inciso: os he cambiado las fotos porque los de esa hornada volaron, y he hecho nuevos, iguales, pero con algo más de leche materna, de ahí el cambio de color. Además, estreno moldes. Espero que os gusten!

4 comentarios:

  1. Hola, vengo a visitarte desde El Rinconcito del Artesano, muy interesante !!!
    Besos, Isabel.

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  2. Muchas gracias por tu comentario, Isabel. Poco a poco iré haciendo este blog más nutrido, y espero que te siga gustando.
    Saludos,
    Ana

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  3. Hola Ana Belén.
    Antes que nada muchas gracias por visitar mi blog.
    Ratifico todo lo que dices en esta entrada, parece que me estoy oyendo a mi misma.
    Un abrazo.
    Blanca.

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  4. De nada, Blanca, un placer visitar tu blog, tienes expuestos jabones interesantes, alguno de ellos es de los que tengo en mi lista de por hacer :-). Me alegro de que tengamos puntos de vista tan parecidos.
    Un beso,
    Ana

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