3 jun. 2014

Jabón de zanahoria (antes del sol)


Jabón de zanahoria / Carrot soap

La raíz de esta planta, la zanahoria, rica en vitaminas, nos aporta una gran riqueza de carotenos (garantiza buena salud de la visión, el buen estado de la piel, de los dientes y de las encías), que actúan como precursores de la vitamina A, y es el alimento más rico en betacarotenos (anticancerosos, inmunoestimulantes, anticoronarios, antifotofóbicos), que neutralizan los radicales libres. Con su ingesta, la zanahoria favorece un eficaz y sano bronceado, ya que protege la piel de la influencia negativa del sol, y tal vez haga un ligero efecto en modo de jabón, sobre todo si se deja un par de minutillos (sobre todo si son de los míos, que no soy consciente del paso del tiempo...); y, si no, al menos algún antioxidante absorberá, y está comprobado que es un eficaz protector de la piel, previniendo sus procesos degenerativos.  También tiene un efecto equilibrante en pieles grasas y con granos acnéicos (que pueden presentarse por déficit de carotenos, al igual que la piel seca, curiosamente). También se puede hacer un buen uso de la zanahoria (sobre todo si es eco), aplicando al rostro una mascarilla con su pulpa, durante una media hora, al menos una vez a la semana: favorece la tersura de la piel, tratando o previniendo arrugas, y corrige problemas acnéicos;  además, puede ayudar en eccemas, heridas o quemaduras, aunque, como es lógico, lo mejor es hacer un uso abundante de ella en nuestra dieta (por todo lo demás, y por su bajo contenido en índice glucémico, fibra,...) Además, lleva zumo de naranja, con propiedades antioxidantes y rico en vitamina C (al igual que la zanahoria), que previene que la piel envejezca por exposición solar; y un poco de leche de cabra, que, aparte de sus propiedades nutritivas, parece ser que ayuda a fijar el color, que se pierde fácilmente con una exposición a la luz del sol. Irónico, ¿no?



Es importante que recalque que el sol puede ser nuestro mejor amigo o nuestro peor enemigo: nos ayuda a sentirnos vigorosos, entre otras cosas, por la enorme ayuda que supone para la producción de la vitamina D, que no se puede del modo más común, por su ingesta en los alimentos, y, que, sin ella, no se puede fijar el famoso calcio, pero, a su vez, el sol es fuente de rayos ultravioleta, fuente de radicales libres que puede fácilmente envejecer nuestra piel, provocar manchas, y, cómo no, sin protección y sin control de exposición, provocar cáncer de piel. Personalmente, soy de piel muy clara, así que no recomendaría salir de casa en verano sin un sombrero de ala ancha, que protege nuestra cara y cuello, las partes generalmente más en contacto directo con el sol, y más sensibles, y, si se va a pasar cierto tiempo en el exterior (sin necesidad de que sea exposición directa), sin crema solar eco, (que el resto de cremas es más perjudicial que beneficiosa), comer muchas verduras, ensaladas y frutas, beber limonadas (caseras sin azúcar, en todo caso endulzado con estevia), y, sin duda, evitar estar en exterior, ni qué decir en la playa, en la franja de 12:00 a 16:00 horas.



Como la zanahoria es muy rica en agua, es muy fácil que fermente y el macerado en aceite se eche a perder, así que para esta tanda, llevé a cabo la ardua tarea de rallar las zanahorias eco y extenderlas en las bandejas del horno, a una temperatura mínima, durante casi tres horas, en que las vi sequitas; cada cierto tiempo iba quitando las que veía ya hechas, para que no se me chamuscaran (al final me haré con un horno solar y no habrá ese peligro). El resultado, un oleato con olor dulce, cálido, y listo para usar. Pero no lo repetiré así: considero que cuanta menos intervención, aunque sea muy cuidadosa, menos pérdida de propiedades. De hecho, ya he hecho otro macerado en que rallé la zanahoria, la sequé con papel de cocina, y le añadí inmediatamente el aceite, hasta llenar el bote de tal manera que rebosara algo al cerrar, para asegurarme que el espacio aéreo sea ínfimo: el resultado es que no ha fermentado, y, aunque todavía le quedan diez días para estar acabado, parece que tiene un color naranja más intenso.

Volviendo a la composición del jabón que tenemos entre manos, además del oleato en aceite de oliva virgen extra,en frío y en caliente de zanahoria eco, lleva licuado de zanahoria eco, zumo de naranja y leche de cabra, aceite de coco, aceite de pepita de uva, manteca de karité natural, cera de abejas eco, y aceites esenciales de zanahoria, lavanda, geranio, naranja, limón, vetiver y cedro; una mezcla de esenciales muy veraniega que acompaña muy bien, ¿no creéis?

Nota: este jabón puede perder su color anaranjado con su exposición al sol, pero eso no altera sus propiedades: color y olor naturales son muy volátiles.


2 comentarios:

  1. Hola guapa vengo del evento de Ana
    Me gusto mucho tu blog ahora ya te sigo y te dejo el mio http://creacionesrosanavarro.blogspot.com.es/
    Besos Rosa

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    1. Muchas gracias, Rosa, he visitado tu blog y me he hecho seguidora, también; es completísimo, necesito mirármelo con calma :-). Por cierto, estoy de sorteo jugoso en facebook, si te gusta la cosmética natural: https://www.facebook.com/events/1472904476310170/?ref=2&ref_dashboard_filter=upcoming. Un saludo!

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