31 jul. 2015

Mi visión lactancia-trabajo para el #dialactancia


Hola de nuevo!

Esta entrada es muy personal; nada tiene que ver con la temática general del blog, es una colaboración que realizo para un blog delicado e informativo sobre lactancia y más, como apoyo y celebración internacional de la lactancia materna (primera semana de agosto, aquí la celebramos un poco más tarde). Si quieres saber más del blog o del carnaval bloguero, sigue el link anterior.

Este año, el tema en que se centra es la relación entre lactancia y trabajo, pero, repito, el tratamiento que le voy a dar es muy personal, no necesariamente extrapolable, así que invito a quien no esté interesado en el tema, a dejar de leer, y, a quien esté, que me cuente lo que piensa, experiencias propias, o que comparta por las redes sociales conmigo o con Sheila con el hashtag #dialactancia (el 1 de agosto), o #semanalactancia (el resto de la semana).


cartel realizado por Ana Belén Menino





Soy madre de una niña de 3 años y 3 cuartos. Quise ser madre (no todas las mujeres quieren, ni mucho menos, y no son menos mujeres por ello; pensar lo contrario es estar influenciados por una visión patriarcal en que una mujer no sirve de mucho si no es madre, porque ése supuestamente es el súmmum de la femineidad).

Quise dar de mamar (no todas las mamás quieren: porque creen que se les van a caer los pechos, porque creen que es muy sacrificado, porque creen que no van a poder, por x). Como quise, con información fiable y apoyo emocional, pude (No todo el mundo cuenta con info fiable, ni médicos, pediatras, ginecólogos, comadronas, están obligados a hacer el curso en lactancia materna, por tanto sus consejos pueden valer lo mismo que los del vecino del quinto, influidos, cómo no, por una industria de la leche artificial con un potentísimo marketing detrás que cala en el inconsciente colectivo; es una lástima que este dato no sea más conocido). Sigo dando de mamar.

 Quise hacer un parón para ocuparme de mi hija, una vez naciera, que, en principio, iba a ser de un año, y acabaron siendo dos. Quise volver a trabajar, y, tuve suerte de que, con más bajos que altos en mi economía, pudiera hacerlo las horas que quisiera, y adoptar otra vocación/profesión: esta que veis reflejada en el blog. Al mismo tiempo, pero nunca solapándose una actividad a la otra. Tengo claras cuáles son mis prioridades, (que no tienen por qué ser las tuyas), y en ellas mi hija estaba y está lo primero, pero no siempre lo tuve tan claro... Voy a contar mi proceso de evolución en estos años plenos, en que mi voluntad en general se reforzó, además de mi felicidad (sin ñoñerías).

Cuando le propuse a mi pareja tener un hijo juntos, se lo pensó. Al fin y al cabo, la libertad de acción es muy golosa; pero se decidió al poco, que de ser padre, era aquí y ahora (tiene 10 años más que yo), y que quería serlo. Después de intentarlo un par de meses, me quedé embarazada, y mi pareja quiso hacer un viaje de despedida de su vida de hombre sin ser padre a los Estados Unidos. Me propuso que lo acompañara con un amigo, pero no era mi momento para vivir experiencias externas :)

A dos días de las 40
semanas, según eco

Tuve un embarazo normal: alguna arcada, hiper sensibilidad a los olores, algún piececito que parece encajarse en el plexo solar, y alguna rampa. Por lo demás, muchas ganas de dormir, y una necesidad galopante de sentirme arropada en un nido. Me cuesta no angustiarme, pero esa etapa de mi vida, las hormonas me lo pusieron fácil :). Lo único que me angustiaba, era la visión de parto: quería un parto natural, y pensé que entrando en el proyecto de parto natural y respetuoso de Sant Joan de Déu me lo podría permitir, pero no fue así. Fue provocado (a ellos les gusta usar el eufemismo inducido), por algo tan banal como que me pasaba de fecha; una fecha que cogieron de las ecos, y que difería 10 días en cuanto a la fecha que yo daba como de mi última regla; mis reglas son regulares, y las ecos no son fiables, o, si no, mi nena habría pesado más de tres kilos y medio (augurio propuesto por la eco hecha un día antes de provocarme , cuando sólo pesó 2,950). Me encontraba bien, y, aún así, insistieron en que si quería parir allí, había de hacerlo al día siguiente. Nunca me perdonaré haber hecho pasar a mi hija por aquellas horas de acoso cuando tengo la certeza de que no era necesario, sólo por mi naturaleza dudosa. Todavía me vuelve la rabia de recordarlo, el momento más bello, como una lucha a contracorriente por parir vaginalmente, el último reducto, después de todos los impedimentos externos (balones uterinos, oxitocina sintética, pinchar la bolsa "porque" no dilataba, chute de epidural, parto en camilla, en vez de libre, en cuclillas, y eso en la sala de parto natural, qué risa). Pero esto da para otro post. Tan sólo comentar, que de tener otro, pariría en casa sin pensármelo dos veces, como la opción más segura.

Y tuve a mi monina por fin en mis brazos. La hablé de todo el bien que trataría de hacerle de ahora en adelante (porque en el parto la había fallado), de que estaba allí por ella, que contara conmigo. Me sentía agotada y hambrienta, me subieron a planta. Cada vez que la quitaban de mi lado, tenía ganas de estampar a alguien contra la pared, pero, al mismo tiempo, estaba tan agotada, que la dejé en el nido unas horas, a mi lado, pero a una distancia infinita de desamparo para ella, en un mundo ancho y ajeno, para ambas, y tan nuevo para ella. Eso fue la primera noche. Los siguientes dos días en el hospital, durmió conmigo, no se separó de mí, y pude descansar, aunque la culpa me reconcomía, y no podía evitar sentirme a la defensiva. Recuerdo los primeros tres meses como un bucle de alegría inmensa por poder formar una parte indispensable en el crecimiento de esta vida bella, más culpa, agotamiento, dudas, y sentirme a la defensiva, como si en cualquier momento la fueran a hacer daño otra vez. Tuve dos mastitis, no me extraña. Tras empezar a ir a un grupo de apoyo a la lactancia (que nunca recomendaré suficiente), dormir con mi nena sin tratar de meterla a la cuna cada vez que se dormía, ... porque la cama en la que dormíamos era muy estrecha, y no me relajaba, pero por fin me dejé de gilipolleces, con perdón; es curioso, me dolía a mí tanto como a ella dejarla en la cuna, sabía que donde mejor estábamos era en mi seno, pero por otro lado ese contacto continuo me parecía abrumador... todos tenemos una historia, una crianza con unos patrones que se marcan a fuego en el inconsciente que siempre es bueno replanterarse...., empezar a leer a Carlos González, Laura Gutman, Rosa Jové, el libro del continuum,... empecé a portear, y sentirme bien en mi propia piel, disfrutar plenamente de este gran regalo.




Y pasaron los cuatro meses de rigor en que, según nuestro magnífico Estado, la mujer ya está en condiciones de volver al trabajo. ¿Seguro? ¿Y, el peque? todavía babea, ni tan siquiera se mantiene sentado, ni le han salido los dientes, pero, ya no necesita a su sustento (y no me refiero a la teta sólo), su ser más conocido, a jornada completa? ¿Seguro? vamos, hombre, no seamos ridículos. Cierto es que otros se pueden ocupar de nuestros peques, cierto es que nos podemos sacar la leche y que tomen bibes de nuestra leche (siempre mejor opción que artificial) cierto es que puede resultar saturador para las mamis estar todo el día con los peques si no se tiene apoyo, no sólo económico, sino emocional de pareja / entorno / sociedad... pero un bebé de cuatro meses sólo espera estar con su madre, es ley de vida, nadie tendrá tanta empatía con él como ella, porque su comunicación, si no se ha roto el vínculo primario, es inherente a las entrañas, porque nuestro cerebro se moldea al convertirnos en madres para que sea así (también el de la figura partena), porque en el útero de nadie más han vivido 9 meses y se han desarrollado, y ese sentir, en una mente tan primaria como la de un bebé tan pequeño, prevalece y no pueden (ni deben, instinto de supervivencia), mirar más allá. Ya habrá tiempo de que poco a poco se alejen de la mami, una etapa que tan sólo empieza a partir de los 9 meses, generalmente,  y muuuy gradualmente. Otro hito de separación es a los 2-3 años, cuando empieza a tener tanta importancia para ellos la figura paterna como la materna... es para lo que la naturaleza, sabia, les ha programado,para sentirse más atraídos por los juegos que les lanzan más al mundo de la naturaleza masculina... ¿y cuántas veces reflexionamos desde las necesidades primarias de un bebé? ¿a qué consecuencias pueden llevar estas tres generaciones, más o menos, en que se ha popularizado tanto que los crien terceros sin tener en cuenta esta sabiduría de la naturaleza?

Otro punto que quería destacar, es la poca importancia social que se da a la figura de cuidador en esta sociedad: madre, enfermer@, cuidador de la tercera edad, cuidador de guardería, miembros de la familia cuidando de otros miembros enfermos, yayos haciendo de niñeros,... qué sería de nosotros como sociedad, sin estas figuras? es cierto que algunos de ellos cobran (muy poco desde mi punto de vista), pero, su reconocimiento social es nulo. Al fin y al cabo, no es medible, ni visible a simple vista, y en una sociedad dominada por la acción, la tasación de bienes y tiempo, la producción, lo visible y publicitado, cuidar es algo que se escapa entre los dedos de las manos, no? y, sin embargo, es lo que nos mantiene como humanos, y no bestias (no me malentendáis, no considero que ningún animal sea bestia, sólo unos cuantos humanos que conozco :P )

Así, que, mi visión, ahora que mi peque va a cumplir cuatro años y que tengo un poco más de perspectiva, es que, su tiempo de desarrollo se pasa volando, y que, a pesar de que esté penalizado por esta sociedad, como oigo a mamis (me parece, cada vez más frecuentemente), tal vez, "no salga a cuenta" trabajar a jornada completa y sentir que te lo estás perdiendo, llegando agotada y frustrada y jugando a supermujer. Que es un tiempo magníficamente invertido si te quedas en casa, mayormente cuidando. Que te lo puedes permitir (o, acaso, nuestra vida no nos pertenece para decidir poder cambiar prioridades?) Que te puedes plantear que hay más de un tipo de trabajo que se puede hacer, además del asalariado en un lugar lejano. Que, tal vez, estarías haciendo cada día un acto revolucionario de vuelta a las raices, de vida lenta, y que, cuidar, es a la vez cuidarte, dar, es darte, y es un proceso de liberación, en que te das cuenta de que se puede vivir con poco y disfrutar mucho. Podemos darnos un respiro. Podemos volver con fuerzas y ganas más tarde, si así lo queremos. No tengamos miedo a reformular nuestra existencia, tan sólo por miedos, valga la redundancia. El paro nos puede fulminar igualmente, hagamos parón o no. Lo sé, lo sé, hablo desde el privilegio de contar con apoyo familiar, de trabajar por horas, de poder realizar diversos trabajos, y no todo el mundo lo tiene tan "fácil", pero, considero, que tener un hijo es una oportunidad de cambio personal, por él, pero también por uno mismo, y que, tal vez, pueda ser un gran cambio, sólo eso.

 Feliz día/semana de la lactancia, y mucho más!



2 comentarios:

  1. Que bella entrada sin duda ser madre es todo un reto <3 te deseo lo mejor y mil bendiciones a tu princesa ¡esta preciosa!

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    1. Muchísimas gracias, Mayra! sí que es un reto, sí, de autoconocimiento y recreación de la personalidad, en el proceso. Las heridas de la tierna infancia, se pueden curar más fácilmente, ya que, ahora, el niño no eres tú. Ya, ya se que suena a perogrullada, pero es algo de calado inconsciente :). Sí que está linda, sí!

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